Yo creo que la peor crisis que puede tener una persona que le gusta escribir no es particularmente quedarse sin algo de lo cual escribir. Simplemente es no tener nada realmente interesante que escribir. Las experiencias de por sí hacen que contar una historia sea más fácil que solo inventarla y se lea también así más genuina. La gran crisis es que luego de mucho pensarlo, me di cuenta de que realmente no hay mucho que tenga para contar o quizá lo que alguna vez tuve para contar se perdió en una conversación con alguien o, simplemente perdió esa importancia que lo hacía un suceso realmente interesante, al menos para mí. Y de algún modo así, también para relatarlo.
