29/4/16

Reconocer el avance más que la pausa

Pensé mucho en esto antes de decidir escribirlo. 

Lo pensé mucho porque dentro de la cantidad de cosas que hay en mi mente y de lo mucho que no suelo demostrar a todos los que me rodean, he estado pasando por una inestabilidad emocional que sé que no le concierne a nadie más que a mí, pero lo comparto porque sé que a alguien más le ha pasado alguna vez y que esta angustia se ha desbordado a otras esferas de su vida y en su momento se le ha escapado de las manos, porque no había un indicio de que así sucedería. Hay temas en nuestro día a día que a veces evitamos conversar porque nos resultan vergonzosos, en otras nos resultan muy personales, o simplemente consideramos que no tienen mucha importancia, pero lo que no pensamos es que en algún punto todos lo hemos vivido o lo viviremos eventualmente. 

17/4/16

Testigo


A veces me gusta ser testigo de momentos, más que participe.
No es usual, la gente siempre quiere protagonismo, pero yo prefiero contemplar las escenas que se me presentan. No todas son buenas, pero no por eso, menos humanas. Cuando camino por la calle con audífonos, siempre soy testigo de situaciones diversas. A veces veo gente discutiendo. En otras veo parejas abrazándose en bancas de la plaza, con los ojos cerrados. He llegado incluso a ver gente que se besa y uno de ellos está con los ojos abiertos. He visto personas hablando por teléfono mientras lloran. He visto a grupos de personas riéndose a carcajadas. He visto a gente sola mirando a la nada. He visto a gente con audífonos, como yo, mirando hacia ningún lugar. He visto despedidas también. Algunas de una esquina a otra, algunas de cerca. A veces son en los semáforos, justo antes de cruzar. He visto gente ignorando, omitiendo. He visto gente caminando con los ojos pegados al teléfono. He visto gente mirando a más gente. A veces me pregunto qué estarán pensando, qué estarán sintiendo. Cuando veo a jóvenes en especial, me fijo en qué expresión llevan. Algunos se van riendo solos. Otros van terriblemente afligidos. Me pongo a pensar en las veces en que caí yo en discusiones absurdas en la calle, o en discusiones serias también. Y lo único que deseaba era escapar. Muchas veces iba lo suficientemente enojada como para no darme cuenta de la gente que iba a mi alrededor. También las veces en que iba igual de entumecida con sentimientos de tranquilidad y alegría, donde tampoco notaba a la gente, porque iba riéndome sola. Me gusta ser testigo. Pero en casos excepcionales, me gusta ser protagonista. Porque, siempre hay otro testigo que me ve, me contempla y se pregunta: Y ella, ¿qué piensa?

10/4/16

Absoluto


Me he llevado el día, la tarde e incluso parte de la noche pensando. ¿Y en qué? No sé. Aún no lo sé. Ha sido mucho. He pensado demasiado. Lo suficiente como para decirte que tienes los ojos, la nariz, la boca, las orejas, el mentón, el cabello, los pómulos y la sonrisa más bella del universo. Y qué exagerado suena. ¿Cómo puedes decir que es lo más bello del universo si no conoces todo el universo? Y es que no necesito conocer el universo, ni otros ojos, ni otra nariz, ni otra boca, ni otras orejas, ni otro mentón, ni otro cabello, ni otros pómulos, ni otra sonrisa para decirte que lo que lo que tengo frente a mí me gusta. ¿Para qué quiero yo conocer al universo entero si contigo basta? Te ríes, bajas la mirada y yo me avergüenzo. Tienes las ideas, las creencias y los pensamientos más bonitos del mundo. ¿Y cómo puedes saberlo? Solo lo sé. ¿Qué más? Me gusta cuando acerco tus átomos con los míos y hacen la suficiente presión como para hacerme creer que te estoy tocando. Me gusta cuando me rodeas por detrás con tus brazos y me sorprendes. Me gusta cuando frunces el ceño y te quejas. Me gusta cuando te pierdes por ahí y te silencias. Me gusta cuando caminas a mi lado e intentas hacerme creer que rozas mi mano por accidente. Me gusta cuando te enredas con tus propias palabras. Me gusta cuando disipo la niebla de tus dudas. Me gusta cuando llueves y logro sacarte algunos rayitos solares. Me gusta tu paciencia porque equilibra mi impaciencia. Me gusta cuando me hablas hasta dormirte. Me gusta cuando me haces sonreír aún cuando parece imposible que pase. Me gustan tus insignificancias, tu costumbre, tu lado más banal y mundano. Me gustan tus cicatrices, tus lunares y tus manchitas. Tus defectos, tus mañas y tus tristezas. Me gustan tus jadeos, tus suspiros y tus placeres. Me gustan tus mañanas, tus tardes y tus noches. Me gustan tu logros, intentos y fallos. Me gustan tantas cosas de ti, incluso lo que no conozco. ¿Cómo puedo gustarte incluso con lo que no conoces? Porque me gustas absoluto, no parcial.