Probablemente la Navidad es la época que más espero durante todo el año.
De alguna forma, cuando las fechas suelen acercarse, el aroma de cada día
cambia hasta la llegada de Noche Buena. No sé si será el pan de Pascua, el
arbolito, quizá la cola de mono o los preparativos. Solo sé que la Navidad
llega y de pronto todo parece más cálido para el corazoncito.
O al menos así me resulta a mí.
Creo que, a estas alturas, cuando el año 2016 ya casi está llegando a su fin, es importante hacer un recuento de todo lo se conoció y se vivió, haya sido bueno o malo. Mirar un poco hacia aquello que te enseñó te ayuda a no cometer los mismos errores y de algún modo a mejorar aquello en lo que tal vez no destacaste mucho durante este año. Es de mucha relevancia reconocer cuando hemos crecido y madurado un poquito más con el pasar del tiempo. De vez en cuando es muy bueno hacerse un auto-cumplido.
Cómo no mencionar el cliché de que el año se pasó volando. Se siente
como si la Navidad anterior solo hubiese sido ayer. No obstante, tengo que
mencionar y compartir abiertamente que esta Navidad fue sin duda, por lejos,
una de las mejores Navidades que he tenido. En especial porque uno sabe cuándo
llegan personas a mejorar tu vida, porque se siente. Y se siente fuerte. La
cena familiar tuvo otra esencia y creo que eso fue aquello que lo cambió todo.
Después de todo, cuando sientes el cambio o el cariño desde el centro hacia
afuera, es porque algo está funcionando realmente bien. Este año fui parte de muchas actividades distintas y proyectos que de
alguna forma me hicieron potenciarme como estudiante y también como artista.
Estoy muy feliz por eso, ya que en algún momento creí que eso quedaría
estancado por las pocas opciones y el poco tiempo que me dejaba la universidad.
Menos mal me equivoqué y, aquella equivocación me resulta positiva, puesto que produce
en mí más esperanzas para seguir ampliando mis horizontes este siguiente año. ¡Ya
nada está perdido!
Conocí a tantas personas nuevas este año y todas han aportado algo a mi
vida. Lo más importante y bello de eso es que ha nacido un cariño recíproco,
una compañía incondicional y lo más importante de todo: una amistad genuina. Con
otras, en cambio, afiancé lazos y de vez en cuando salimos a tomarnos un
cafecito para ponernos al día. Y los que alguna vez estuvieron y se fueron, ¡muchas
gracias, buenas tardes!
No hay mucho que decir, la verdad. Las palabras nunca podrán expresar los sentimientos y emociones que se experimentan cuando uno vive. Quien lo crea realmente así, es porque definitivamente nunca ha sentido. Solo me queda expresar aquí el ápice de una simple idea que no alcanza a tocar las magnitudes de la bella e inexplicable realidad. Espero poder iniciar este nuevo año que se aproxima de una forma
positiva y también seguir completando objetivos tanto como las metas que me
propondré nuevamente. Ojalá todo siga igual de bien que en la actualidad.
Creo que este año terminará lleno de buenas noticias para mí.
¡Hasta el 2017!
